Las motivaciones que llevan a uno a comprar un barco varían mucho. Desde la sensación de libertad absoluta que significa poder visitar cualquier país (que tenga costa) del mundo, hasta aquellos que únicamente quieren una alternativa a un piso de vacaciones para dar una vuelta en verano.
En cualquier caso, los barcos son objetos mecánicos. Objetos grandes y habitables, pero requieren su mantenimiento y reglaje constante o cuentan con el riesgo de convertirse en un problema de seguridad, rápidamente.
Los tensores de las velas, el estado del casco, los motores, la electrónica y ingeniaria, la pintura antifouling, las homologaciones necesarias, contar con la licencia correcta para el uso que le queramos dar, o mantener un ojo atento para el motor son solo ejemplos de qué necesita un barco para estar a punto. Entre otras revisiones periódicas para su correcto funcionamiento.
Los seguros obligatorios a todo riesgo cubren la muerte y lesiones corporales; daños materiales a terceros, responsabilidad civil; daños a buques por colisión o contacto y el pago de costes judiciales en la defensa del asegurado y la gestión de siniestros.
Además, estos seguros se pueden ampliar para cubrir los accidentes de los ocupantes, daños materiales y robo. Todas las embarcaciones deben estar aseguradas si tienen propulsión a motor, más de seis metros de eslora o si son embarcaciones extranjeras navegando por aguas españolas.
- Según las leyes náuticas de recreo.
- Administran siniestros de varias formas.
- Tomador elige entre cláusulas españolas o inglesas.
Tipos de Seguro
- Seguro a todo riesgo
- A todo riesgo con franq. de 600 euros
- A terceros , daños propios
La normativa de la que sale el estándar global de navegación es la inglesa, MAPFRE y FIATC ofrece, además, una cobertura inglesa mucho más exhaustiva que la española. Las indemnizaciones con esta cobertura son de un máximo de cuatro millones de euros. Cubren entre 1-4 m de euros en daños.
Aun así, hay que consultar qué tipo de póliza vamos a contratar con nuestra aseguradora, que pueden ser de dos tipos, básicamente. En primer lugar, las pólizas de valor actual usan el valor del barco en el momento del accidente para calcular sus indemnizaciones.
En cambio, un seguro de embarcaciones con un valor negociado, también llamado acordado, fijan el valor del barco a la hora de firmar el contrato y se usará esa cifra en caso de un accidente. Conviene, como siempre recomendamos, estudiarlo y consultar a tu compañía aseguradora.
Finalmente , nuestra empresa gestiona y adecúa según las cláusulas españolas o inglesas. Por regla general las cláusulas náuticas inglesas en caso de siniestro se adaptan mejor al beneficiario y tomador del seguro. Son más flexibles a la hora de calcular el valor de un gran siniestro.
